¿ES SEGURO VER EL ECLIPSE A TRAVÉS DEL PARABRISAS?

Escrito el 11/08/2026
Miguel R. García

  • Los distintos tipos de acristalamiento de un automóvil pueden reducir determinadas bandas del espectro solar y mejorar notablemente la protección de los ocupantes frente al ultravioleta, el calor o el deslumbramiento durante el uso cotidiano. Pero ningún parabrisas está diseñado para reducir la luz visible hasta los niveles necesarios para realizar una observación directa del Sol.
  • La observación del eclipse nunca debe realizarse mientras se conduce. El conductor debe mantener permanentemente su atención sobre la carretera y no debe utilizar gafas para eclipses al volante, ya que su extraordinario nivel de oscurecimiento impide disponer de la visibilidad necesaria para una conducción segura.

El 12 de agosto un eclipse solar total cruzará Groenlandia, Islandia, el norte de Rusia, el océano Atlántico, España y una pequeña zona de Portugal. Para poder observarlo con seguridad, es necesario usar unas gafas específicas para eclipses, equipadas con filtros solares adecuados para la observación directa del Sol. Carglass® España quiere aclarar que aunque el parabrisas de un automóvil puede reducir determinadas bandas del espectro solar y mejorar notablemente la protección de los ocupantes frente a la radiación ultravioleta, e incluso infrarroja, no están diseñado para reducir la luz visible hasta los niveles necesarios para realizar una observación directa del Sol.

¿Cómo afecta al ojo un eclipse solar?

Observar un eclipse solar sin protección puede causar lesiones severas en la retina. Incluso cuando queda visible solamente una fracción del Sol, esa fracción continúa emitiendo una cantidad de radiación muy superior a la que el ojo puede recibir de manera segura cuando se mira directamente. El hecho de que el entorno se oscurezca y resulte aparentemente más cómodo dirigir la vista hacia el eclipse puede favorecer una exposición más prolongada. Además, la retina carece de receptores del dolor capaces de avisarnos de que está siendo lesionada. Es posible mirar el Sol, apartar después la vista y no sentir inmediatamente una quemadura ni un dolor proporcional al daño. Los síntomas de una lesión solar pueden aparecer horas después.

En el ojo humano, la córnea y, especialmente, el cristalino concentran la luz sobre una superficie muy pequeña de la retina, de forma similar a como una lente focaliza la radiación solar sobre un punto. Cuando miramos directamente al Sol, esa energía se concentra especialmente en la mácula, la zona responsable de la visión central y de apreciar los detalles. Una exposición suficientemente intensa puede provocar retinopatía solar, una lesión que puede traducirse en pérdida de visión central, aparición de manchas o zonas ciegas y distorsión de las imágenes.

¿Protege el parabrisas del coche?

Los parabrisas actuales ofrecen protección frente a la radiación ultravioleta gracias a su estructura laminada. Además, los que disponen de control térmico reflejan o absorben determinadas bandas de radiación infrarroja responsables del calentamiento interior. Pero ninguno de los dos permite observar a través de ellos un eclipse solar de forma segura, porque dejan pasar demasiada luz visible y otras longitudes de onda como para que sea seguro fijar la vista en el disco solar.

Un parabrisas debe permitir el paso de una cantidad elevada de luz visible para garantizar una correcta visión de la carretera. La Comisión Internacional de Protección contra Radiaciones No Ionizantes (ICNIRP) sitúa la luz visible aproximadamente entre 380 y 780 nm, y esa luz visible continúa siendo potencialmente dañina para la retina cuando procede directamente del sol.

Los cristales tintados o las láminas de oscurecimiento van un paso más allá porque reducen también la transmisión de luz visible. Dependiendo del tipo de vidrio y del tratamiento aplicado, pueden disminuir notablemente el deslumbramiento, la radiación ultravioleta, parte del infrarrojo y la cantidad de luz que entra en el habitáculo. Pero un cristal oscuro tampoco es un filtro solar para eclipses. Una luna tintada puede parecer muy oscura al ojo humano y permitir una conducción confortable bajo una fuerte radiación solar, pero sigue dejando pasar mucha más luz de la admisible para observar directamente el disco solar.

Solo con gafas específicas

Las gafas de sol convencionales están diseñadas para reducir la luminosidad ambiental, no para observar directamente el disco solar. Incluso unas gafas de sol muy oscuras dejan pasar demasiada radiación para este uso. Las gafas específicas para eclipses trabajan con niveles de filtrado completamente diferentes. No son simplemente unas gafas de sol especialmente oscuras: incorporan filtros de elevada densidad óptica diseñados para reducir drásticamente la radiación solar que llega al ojo. Los filtros destinados a este uso deben cumplir los requisitos específicos establecidos para la observación directa del Sol, como los recogidos en la norma internacional ISO 12312-2.

También es necesario saber que las gafas específicas para eclipse sno sirven como filtro para mirar a través de prismáticos, telescopios o cámaras. Esos instrumentos concentran mucha más energía solar; necesitan un filtro solar específico instalado delante del objetivo, antes de que la luz entre en el sistema óptico.





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