- Maserati participa en ADN FÓRUM Madrid, del 24 al 27 de septiembre, con su gama renovada y la celebración de los 100 años del Tridente.
- Arte, diseño y automóvil se encuentran en la Plaza de Colón, un escenario idóneo para mostrar la personalidad de la marca italiana.
- Davide Baldini, responsable de Maserati Fuoriserie, sitúa al cliente y sus deseos en el centro de la creación de cada coche.
Maserati ha elegido ADN FÓRUM Madrid para mostrar sus coches como obras de arte, en la Plaza de Colón, entre propuestas de arte y diseño, y además celebra el centenario de su Tridente y presenta la evolución de su gama. El nuevo Grecale, el GranTurismo y el GranCabrio incorporan importantes novedades estéticas, también nuevas motorizaciones y una experiencia digital más avanzada.
Pero sin duda la intervención más diferenciadora fue la que habló de las privilegiadas personas que acabarán conduciendo esos coches, y eso es tarea de Davide Baldini, responsable de Maserati Fuoriserie, que explicó qué significa personalizar un Maserati. “Fuoriserie no es solo un proyecto, es una visión y ponemos en el centro al cliente, no al producto”.
Un escenario para entender el Tridente
La presencia de Maserati en ADN FÓRUM tiene sentido más allá de la exposición de vehículos. La marca comparte con el formato y temática del evento un interés por las formas, los materiales y la capacidad de una creación para expresar una idea. Este año se suma una razón histórica porque el Tridente cumple un siglo desde que apareció en el Maserati Tipo 26 y por eso la intervención artística de George Parra toma como inspiración el emblema de la marca.
Por su parte el programa Fuoriserie es capaz de llevar la elección de colores, materiales y acabados mucho más lejos de una configuración convencional y Baldini explicó por qué un cliente podría querer hacer de uno de esos automóviles una pieza propia.
Durante su presentación, Baldini insistió en que la personalización debe partir de una idea con significado para quien encarga el coche. Los materiales y los colores importan, pero también la historia que los une. “Debe tener una historia sólida”, señaló al hablar del valor futuro de estas creaciones. Esa relación se construye mediante conversaciones, decisiones de diseño y el apoyo de los equipos de la marca. Baldini describió además una experiencia que puede incluir la visita a la fábrica y el contacto directo con los materiales y los procesos de pintura. Lo resumió en una frase que explica bien el propósito de Fuoriserie, “El lujo es una cuestión de experiencia, no solo de producto”.
La artesanía y el trabajo humano ocuparon igualmente un lugar destacado en su intervención. En una industria capaz de ofrecer casi infinitas combinaciones, Fuoriserie aspira a que las elecciones no sean arbitrarias. Que un color recuerde algo, que un detalle tenga un motivo y que, al contemplar el coche terminado, su propietario reconozca en él una parte de sí mismo.
Allí, en el ADN FÓRUM, rodeado de arte, el automóvil deja de explicarse solo por sus cifras, sin duda imprescindibles, pero la artesanía y el contacto humano son los que hacen Fuoriserie.



