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En las tres horas posteriores al eclipse, el call center del RACE registró un 77,3% más de llamadas que en la misma franja horaria del día anterior.
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Zaragoza, León, Bizkaia, Asturias y Barcelona encabezaron el ranking de provincias con mayor aumento de expedientes de asistencia en carretera abiertos a Socios frente al 11 de agosto.
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Las averías mecánicas, los problemas de rueda y las incidencias de arranque concentraron el 76% de los expedientes abiertos durante el día del eclipse.
Los datos operativos registrados por el RACE durante la jornada del miércoles 12 de agosto, coincidiendo con el eclipse total de Sol, reflejan un incremento significativo de la demanda de asistencia en carretera, especialmente en las horas inmediatamente posteriores al fenómeno.
En concreto, el call center del RACE registró un 77,3% más de llamadas en las tres horas posteriores al eclipse respecto a la misma franja horaria del día anterior, el 11 de agosto. La clave está en el momento en el que se produjo el repunte: mientras que la ida hacia los puntos de observación fue más escalonada a lo largo del día, el regreso tendió a concentrarse una vez finalizado el eclipse, generando más tráfico, más retenciones y una mayor exposición mecánica para los vehículos.
Más allá de las interpretaciones que pueda despertar un acontecimiento astronómico excepcional, los datos del RACE muestran un patrón de movilidad muy concreto: más vehículos en carretera al mismo tiempo, retornos simultáneos, altas temperaturas y circulación lenta durante varias horas.
Esto pone de manifiesto que el “efecto eclipse” también se trasladó a la carretera. No solo por el volumen de desplazamientos asociados a la observación del fenómeno, sino por la forma en la que esos desplazamientos se concentraron en un periodo corto de tiempo tras el eclipse.
Zaragoza, León, Bizkaia, Asturias y Barcelona lideran los aumentos de asistencia
El incremento de la movilidad también se reflejó en los expedientes de asistencia en carretera abiertos a Socios del RACE durante el día del eclipse. Frente al día anterior, el 11 de agosto, las provincias con mayor aumento fueron Zaragoza, con un 150,0% más; León, con un 100,0% más; Bizkaia, con un 50,0% más; Asturias, con un 40,0% más; y Barcelona, con un 35,7% más.
Estos incrementos reflejan que el impacto no fue homogéneo, sino que se concentró especialmente en territorios asociados a la movilidad hacia zonas de observación y a los retornos posteriores al eclipse. La fuerte subida en provincias como Zaragoza o León muestra cómo un evento puntual puede tensionar determinados corredores y destinos durante unas pocas horas.
En varias provincias situadas dentro de la franja donde el eclipse pudo observarse como total o con mayor intensidad, el incremento resulta todavía más significativo al compararlo con el mismo día de la semana anterior. Es el caso de Asturias, donde los expedientes abiertos a Socios crecieron un 600,0%; Bizkaia, con un aumento del 200,0%; y Barcelona, con un incremento del 72,7% respecto al miércoles anterior.
En la Comunidad de Madrid, el incremento se notó especialmente en la zona norte. La Sierra de Madrid, una de las áreas con mejores condiciones de observación dentro de la región, registró un 80,0% más de expedientes de asistencia en carretera respecto al mismo día de la semana anterior.
Motor, ruedas y arranque: las averías que marcaron la jornada
El análisis por tipología confirma que el “efecto eclipse” se tradujo principalmente en averías y exposición mecánica, más que en un repunte de accidentes. Las incidencias de motor, refrigeración y mecánica concentraron el 39,4% del total de asistencias abiertas durante el día del eclipse, convirtiéndose en el principal bloque de percances registrados por el RACE.
Dentro de este grupo, el percance más frecuente fue “se ha parado”, que aumentó un 40,0% respecto al día anterior. Este dato refuerza la relación entre el aumento de llamadas, las retenciones posteriores al eclipse y la mayor exposición de los vehículos a condiciones de circulación lenta, calor y tiempos de uso superiores a los previstos.
Las incidencias de rueda y neumáticos fueron el segundo grupo más frecuente, con el 19,2% del total. Este tipo de percance resulta especialmente relevante en jornadas con más desplazamientos, recorridos más largos de lo habitual o circulación por carreteras secundarias y zonas de acceso a puntos de observación.
También destacó el comportamiento de las incidencias relacionadas con embrague, cambio y transmisión, que crecieron un 47,4% frente al día anterior y un 64,7% respecto al mismo día de la semana anterior. Este incremento encaja con un escenario de retenciones, tráfico intermitente y retornos simultáneos, en el que los vehículos se ven sometidos a continuos arranques, paradas y maniobras a baja velocidad.
En conjunto, las incidencias de motor y mecánica, rueda y neumáticos, y arranque, batería y sistema eléctrico concentraron el 76,0% de los expedientes abiertos durante el día del eclipse. En cambio, los accidentes representaron solo el 1,7%, lo que confirma que el episodio tuvo más impacto en la asistencia y las averías que en la siniestralidad.
Calor, atascos y coches parados: una combinación que elevó la exigencia mecánica
El aumento de llamadas se produjo, además, en un contexto de altas temperaturas. Según la información meteorológica difundida a partir de la predicción de AEMET, el 12 de agosto las altas temperaturas pusieron en aviso a 15 comunidades autónomas, con ocho de ellas en nivel naranja por calor.
Este contexto pudo contribuir a incrementar determinadas incidencias mecánicas. En un atasco o con el vehículo circulando a muy baja velocidad, el motor sigue generando calor, pero recibe menos flujo de aire frontal para refrigerar el radiador. En esas condiciones, el buen estado del sistema de refrigeración, del ventilador, del nivel de refrigerante y de otros componentes mecánicos resulta especialmente relevante. El propio RACE recuerda que un sobrecalentamiento del motor puede derivar en una avería grave si se continúa circulando sin atender las señales de alerta.
Por ello, el repunte de llamadas no responde a un único factor, sino a la combinación de más vehículos en carretera, retornos concentrados, tráfico lento, altas temperaturas y mayor exposición mecánica durante varias horas.
Monitorización y respuesta operativa del RACE
Ante esta realidad, el RACE adapta sus recursos en función de la evolución de la demanda y de los picos de movilidad detectados, apoyándose en sistemas de monitorización y análisis de datos en tiempo real para identificar incrementos anómalos de llamadas, tipologías de incidencia y zonas de mayor presión.
Este seguimiento permite mejorar la respuesta ante episodios excepcionales, ya sean provocados por meteorología adversa, operaciones especiales de tráfico, grandes eventos o desplazamientos concentrados por ocio y turismo.
El episodio del eclipse confirma que la asistencia en carretera no solo resuelve averías, sino que acompaña al conductor cuando el viaje deja de desarrollarse como estaba previsto. En este contexto, el RACE refuerza su papel como experto en movilidad y operador de asistencia, para que los conductores nunca estén solos ante una incidencia.
