La 54ª edición de la Subida Internacional al Fito volvió a convertir este fin de semana a Arriondas y al concejo de Parres en el epicentro del automovilismo de montaña europeo. La cita asturiana, puntuable para el Campeonato de Europa de Montaña y para el Campeonato de España, reunió a cerca de un centenar de pilotos procedentes de once países en una edición marcada por la enorme expectación del público y por unas condiciones meteorológicas tan cambiantes como exigentes.
Desde primera hora de la mañana, miles de aficionados comenzaron a ocupar las laderas del trazado de más de cinco kilómetros que asciende hacia el mirador del Fito, uno de los recorridos más técnicos y espectaculares del calendario continental. El ambiente fue el de las grandes ocasiones: caravanas de aficionados, banderas de distintos países, sonido de motores resonando entre la montaña y una afición entregada que volvió a demostrar por qué esta prueba es una de las más queridas del Europeo.
La jornada comenzó con incertidumbre debido a la lluvia caída durante la noche. El asfalto amaneció húmedo en varios sectores y la niebla apareció de forma intermitente en las zonas altas del recorrido, obligando a pilotos y equipos a trabajar intensamente en la elección de neumáticos y reglajes. Las primeras mangas de entrenamientos estuvieron marcadas por la prudencia, especialmente en las zonas más rápidas y técnicas del tramo, donde el agarre cambiaba constantemente.
A medida que avanzó el día, las condiciones mejoraron parcialmente, aunque la amenaza de nuevas precipitaciones se mantuvo durante toda la competición. Esa mezcla de seco y mojado convirtió cada subida en un auténtico desafío. Los pilotos tuvieron que arriesgar en determinados sectores para mantener opciones de victoria, mientras que otros optaron por una estrategia más conservadora pensando en sumar puntos importantes para el campeonato.
El nivel de la participación volvió a estar a la altura de la historia de la prueba. Monoplazas, barquetas y turismos de gran potencia ofrecieron un espectáculo continuo para los aficionados, especialmente en las enlazadas más rápidas y en las frenadas más delicadas del recorrido asturiano. El rugido de los motores y las constantes correcciones sobre un asfalto cambiante hicieron que cada pasada se viviera con enorme intensidad.
Uno de los aspectos más destacados de esta edición fue la igualdad mostrada en varias categorías. Las diferencias entre los principales aspirantes fueron mínimas durante buena parte de la jornada, lo que mantuvo la emoción abierta hasta las mangas definitivas. Cada décima ganada en la zona inicial del trazado podía perderse después en las curvas más lentas y húmedas de la parte alta.
La presencia internacional volvió a dar un gran prestigio a la subida asturiana. Equipos y pilotos llegados de distintos puntos de Europa destacaron el ambiente vivido en Asturias y la dificultad de un recorrido considerado ya como uno de los clásicos del Campeonato de Europa de Montaña. La mezcla entre tradición, complejidad técnica y cercanía del público convierte cada año a El Fito en una prueba especial para los participantes.
Fueron muchos los retrasos acumulados en el desarrollo de la prueba deportiva, debido como siempre a accidentes deportivos y un gran accidente final, en este caso metereológico que en forma de una intensísima violencia de viento huracanado y granizo forzó a la organización a la suspension de la última carrera oficial debido a que el asfalto estaba totalmente impracticable,
Hasta ese momento Cristian Merli (NOVA Proto NP01) había sido el más rápido y así se confirmó como vencedor de esta 54 Edición, relegando al ganador del pasado 2025 Joseba Iraola a la tercera posicion. En el campeonato de España la victoria de forma incontestable fué para Javi Villa (BRC 110T), mientras que la Categoria I-Trofeo Parres el ganador fué Abaham Vazquez (Osella PA21)
Más allá del aspecto puramente deportivo, la cita volvió a tener un importante impacto social y económico en Arriondas y en toda la comarca. Hoteles completos, restaurantes llenos y un constante movimiento de visitantes acompañaron durante todo el fin de semana a una prueba que ya forma parte de la identidad deportiva del oriente asturiano.
La organización respondió además con un importante despliegue de seguridad y logística para garantizar el correcto desarrollo de la competición y el control de los miles de espectadores repartidos a lo largo del recorrido. El trabajo de comisarios, voluntarios, fuerzas de seguridad y personal sanitario permitió que la prueba se desarrollase con normalidad pese a las complicadas condiciones meteorológicas.
Con esta 54ª edición, la Subida Internacional al Fito volvió a demostrar por qué sigue siendo una referencia absoluta dentro del automovilismo de montaña europeo. La combinación de tradición, pasión popular, dificultad técnica y espectacularidad convirtió una vez más la carrera asturiana en una auténtica fiesta del motor.





