ASÍ SE FABRICA UN CAMIÓN EN ESPAÑA: VIAJE AL CORAZÓN INDUSTRIAL DE IVECO EN MADRID

Escrito el 06/05/2026
Paula R.


  • La única planta española de vehículos industriales pesados produce toda la gama pesada de IVECO a nivel mundial, con mercados clave como Italia, Alemania, España y Turquía.
  • La factoría de IVECO, con 374.000 m² y una línea principal de un kilómetro, permite hasta 40.000 configuraciones distintas. Con 267 modelos base y más de 2.800 opciones personalizables, cada camión se adapta al cliente. La media de repetición de una misma configuración es de solo tres veces al año.

En el este de Madrid, donde la ciudad se funde con el tejido industrial, se encuentra la fábrica de IVECO, la única planta en España que produce vehículos industriales pesados. Cada jornada, más de 2.700 personas —un 25,5% de ellas mujeres, el porcentaje más alto del sector de automoción en el país— convierten acero, tecnología y precisión en uno de los productos más complejos e importantes que circulan por nuestras carreteras: un camión.

Pero la gama pesada de la marca, no son unos vehículos industriales cualquiera. La combinación para cada modelo – IVECO S-WAY, IVECO T-WAY, IVECO X-WAY – de diferentes tipos de cabina, configuración de ejes y bastidor, opcionales, los más de 350 colores disponibles; y los motores, con versiones con distintas tecnologías de combustible como el gas natural (GNC y GNL), permite ofrecer cerca de 40.000 configuraciones posibles. Esto hace que, de media, se fabrique un mismo vehículo sólo tres veces al año. “Cada camión que fabricamos es prácticamente una pieza única, hecha a medida. Por eso, cada vehículo tiene su propio nombre y apellido: un identificador que nos permite seguirlo al detalle desde que las cabinas salen de nuestra fábrica de Valladolid hasta que se ensamblan por completo en Madrid. Cada componente, cada paso del proceso está trazado. Así garantizamos no solo la calidad, sino también la personalización que nuestros clientes esperan de un camión IVECO”, afirma José Manuel Jaquotot, director de la fábrica de IVECO en Madrid.

Una fábrica flexible y precisa

El proceso de producción -que consta de cuatro unidades operativas- arranca en una línea principal de un kilómetro de longitud, una auténtica autopista industrial por la que el vehículo va tomando forma. La línea es tan versátil que permite ensamblar toda la gama pesada de IVECO —desde vehículos rígidos de cuatro ejes hasta modelos articulados de larga distancia con doble litera— sin detener la cadena. En paralelo, se desarrolla otra línea dedicada a la cabina, con 350 metros de longitud.

La cabina llega desde la Planta de IVECO en Valladolid, ya soldada y pintada, pero es en Madrid donde se viste por completo, empezando por el techo. Ya en la cadena, se monta hasta su completado, instalando la consola superior, el salpicadero, paneles de puerta, la luna, los retrovisores, los asientos, las literas y hasta el airbag. El salpicadero, con más de un centenar de pruebas eléctricas y múltiples componentes integrados, es una de las piezas más complejas del montaje y cuenta con una línea de producción dedicada.

Todo avanza al milímetro. Un sistema de control logístico sincroniza miles de piezas con el punto exacto de la línea donde deben encajar. La trazabilidad es del 100%, y cada fase de producción es controlada por un verificador cualificado, garantizando que nada se ha pasado por alto.

La innovación también se mueve sobre ruedas en la planta de IVECO, literalmente. En producción, un sofisticado sistema de AGV (vehículos de guiado automático), transporta los vehículos a lo largo de la línea, asegurando que cada modelo llegue justo en el momento adecuado al puesto de trabajo correspondiente. Esta línea, de tipo Stop & Go, permite que los AGV se detengan o avancen según las necesidades del proceso, otorgando una flexibilidad fundamental: es posible ajustar el takt time de cada vehículo en función de su configuración específica, sin afectar al resto del flujo.

Esta tecnología no solo mejora la eficiencia y la seguridad del proceso, sino que también permite una gran flexibilidad: los AGV pueden avanzar, detenerse y desviarse sin interrumpir el resto del flujo, lo que facilita, por ejemplo, la formación del personal o el ajuste de ritmos de producción. Esta capacidad de adaptación es clave para gestionar la vasta variabilidad de producto, mantener el ritmo y la saturación de los puestos de trabajo.

El “marriage” entre chasis y cabina

El chasis — la base portante del camión— es lo primero que se monta. Se inicia con el ensamblaje de los largueros con los travesaños y refuerzos, y se sigue con las instalaciones neumáticas y eléctricas, ejes, transmisión, catalizador, grupo motor y caja de cambios, radiador, etc hasta llegar a un momento clave en la cadena de producción: el "marriage", la unión entre el chasis y la cabina. A partir de ahí, el vehículo ya comienza a parecerse a un camión.

Después llega el montaje de los elementos más visibles del vehículo: los plásticos exteriores, deflectores, depósitos, calandra, batería etc, Las ruedas se montan al final de la línea principal, justo antes del paso al área de entrega y test. Allí, cada vehículo se somete a pruebas de estanqueidad, calibración y geometrías, prueba funcional y una inspección final al detalle antes de ser entregado.

Tecnología al servicio del factor humano

Aunque la fabricación está respaldada por una cierta automatización, lo que realmente distingue a la Planta de IVECO en Madrid es la flexibilidad de su proceso productivo y la enorme experiencia que aporta el conocimiento de su equipo humano. Gracias a la baja rotación, la plantilla aporta día a día su experiencia en las gamas anteriores y los equipos entienden e integran con agilidad los continuos cambios del producto. Solo en 2025, la planta ha gestionado 10 lanzamientos y actualizaciones diferentes entre nuevas configuraciones y versiones.

Asimismo, un centro de control supervisa todos los flujos y equilibra la carga de trabajo: tras un vehículo de menor complejidad, viene uno más exigente, optimizando tiempos y recursos.

Un vehículo sostenible comienza por un proceso de fabricación sostenible

En el compromiso de IVECO con la descarbonización, no basta con ofrecer vehículos propulsados por energías alternativas: también es esencial fabricarlos de forma responsable. Por eso, la planta de Madrid es un referente dentro de Iveco Group en la aplicación de procesos productivos sostenibles, alineados con los objetivos medioambientales de la compañía. IVECO apuesta firmemente por una cadena de valor baja en emisiones, donde la innovación y el respeto al entorno van de la mano. “Cuando hablamos de ser una compañía cero emisiones, también hablamos de otro pilar importante que son nuestros procesos de producción y toda nuestra cadena de valor”, señala Jaquotot. “Nuestras fábricas españolas, altamente competitivas en tecnología e innovación, están focalizadas a producir cada vez con menos emisiones y ser más eficientes. Actualmente estamos usando el 100% de energía renovable y el 85% del agua que se consume en la fabricación es reciclada”.

Las plantas de IVECO en Madrid y Valladolid se encuentran entre las más avanzadas del grupo a nivel europeo. Ambas consumen exclusivamente energía certificada como 100% renovable por la CNMC y han sido seleccionadas entre las primeras del grupo en entrar en un innovador proyecto de autoconsumo fotovoltaico. En colaboración con Edison Next Spain, filial del grupo EDISON y del gigante francés EDF, IVECO cuenta con paneles solares en sus centros de producción que evitarán la emisión de 500 toneladas de CO₂ al año.

Desde Madrid al mundo

Los camiones de IVECO fabricados en Madrid se exportan principalmente a Italia, Alemania, Turquía y, por supuesto, a todo el territorio español. El proceso, sin embargo, no acaba cuando el camión cruza las puertas de la planta: algunos componentes como chasis y cabinas completas se destinan a otras plantas de grupo, como recambios o para proyectos especiales como el montaje en kits CKD (completely knocked down) para otros mercados.

En un entorno industrial cada vez más automatizado y global, la fábrica de IVECO en Madrid destaca por su equilibrio entre tecnología puntera, conocimiento especializado y un equipo altamente cualificado y diverso, que aporta valor real a cada camión que sale de su línea de producción.

Así, mientras muchos ven un camión como una estructura de acero con ruedas, en la fábrica de IVECO en Madrid, entre soldaduras, cables y pantallas táctiles, se construyen auténticas obras de ingeniería sobre ruedas. Cada una, irrepetible.





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