POTENCIA ARTESANAL EN LOS MAZDA CX-60 Y CX80

Escrito el 25/02/2026
Miguel R. García


Los ingenieros de Mazda fabrican sus motores con la precisión y la dedicación de verdaderos artesanos, mucho antes de que un vehículo toque la carretera. Esa dedicación define el carácter inconfundible de los Mazda CX-60 y CX-80, donde la ingeniería y la emoción se fusionan.

En el circuito de pruebas de Mazda, el día comienza con calma. Luego se oye el sonido bajo y uniforme de un vehículo de pruebas que se pone en marcha. En el interior, un ingeniero sintoniza con el ritmo del motor. En el momento en que el coche empieza a sentirse como una extensión del conductor, en Mazda, esta sensación de unidad se conoce como Jinba Ittai.

Esa conexión comienza mucho antes de la primera conducción. Comienza meses o incluso años antes en los talleres de motores de Mazda en Hiroshima, donde los sistemas de propulsión toman forma en un proceso que fusiona la ingeniería de precisión con la artesanía tradicional japonesa. Además de las cifras de rendimiento y los objetivos de emisiones, también se supervisan otros aspectos. Hay oídos atentos al timbre mecánico preciso y ojos que captan la más mínima imperfección en una superficie mecanizada. Este es un proceso que pocos ven, pero que todos los conductores pueden sentir.

Potencia construida con propósito

Este perfeccionismo solo es posible gracias al compromiso de Mazda con la autonomía. En lugar de estandarizar o externalizar sus motores, Mazda se atreve a desarrollar los suyos propios. Una decisión que refleja su profunda convicción de mantener el control total sobre cada componente.

“Hacerlo todo nosotros mismos nos permite crear sistemas de propulsión que armonizan a la perfección con nuestros vehículos y todas sus características”, afirma Christian Schultze, subdirector del Centro Europeo de I+D de Mazda. “Están optimizados no solo para el rendimiento, sino para mejorar la experiencia de conducción en su conjunto”.

Para lograrlo, los ingenieros de Mazda van más allá de las métricas de rendimiento convencionales. Con los modelos de plataforma grande Mazda CX-60 y CX-80, la atención se centra en la percepción: cómo responde el coche, cómo se comporta en el uso diario y con qué naturalidad se adapta a las necesidades del conductor.

Ingeniería con Sentimiento

Aunque las cifras de potencia, par motor y eficiencia son la base, el verdadero valor reside en las sensaciones: la oleada lineal de potencia, el sonido sereno del motor y la confianza silenciosa que crece con cada kilómetro recorrido.

Esto se consigue mediante una serie de calibraciones deliberadas. La respuesta del acelerador se ajusta para ofrecer suavidad y control. La entrega de par motor se configura para que resulte lineal e intuitiva, especialmente a bajas velocidades. La nueva transmisión automática de 8 velocidades, desarrollada para la arquitectura de plataforma grande de Mazda, está programada para cambios silenciosos y fluidos, minimizando las interrupciones durante la conducción diaria.

El sistema híbrido suave desempeña un papel de apoyo, compensando sutilmente las deficiencias de par en lugar de dominar la experiencia de conducción. El sonido también se ha cuidado al máximo. Desde la conducción del escape hasta las capas de aislamiento, los ingenieros se aseguran de que lo que llega al habitáculo refuerce el carácter sereno y seguro del vehículo.

"En esta etapa, ya no se trata de perseguir estándares", afirma Christian Schultze. "Se trata de esos delicados ajustes: perfeccionar hasta que tanto el coche como el conductor se mueven en perfecta armonía y cada acción se siente natural y correcta".

El Monotsukuri de Mazda en la práctica

Esta cohesión es el resultado del Monotsukuri, una filosofía japonesa que se traduce como "el arte de hacer cosas". En Mazda, esto significa combinar la precisión de la ingeniería con un sentido compartido de la responsabilidad. Los equipos de motor, chasis y diseño trabajan juntos desde el principio, perfeccionando cada elemento en su contexto.

“El refinamiento no es el toque final”, afirma Schultze. “Es parte de la base. Porque cuando todo se desarrolla en conjunto, encaja a la perfección”.

Esta filosofía se aplica a toda la gama de motores de Mazda. Según las necesidades y los perfiles de uso del cliente, el CX-60 y el CX-80 están disponibles con diferentes soluciones electrificadas, todas de desarrollo propio. El e-Skyactiv PHEV combina la conducción eléctrica para el uso diario con la flexibilidad híbrida para viajes más largos. Paralelamente, Mazda continúa desarrollando su tecnología diésel para clientes que recorren largas distancias o requieren un alto par motor y eficiencia.

El motor diésel e-Skyactiv D de seis cilindros en línea, combinado con la tecnología híbrida suave, ofrece un potente par motor a bajas revoluciones, un funcionamiento silencioso y una alta eficiencia sin la aspereza que a menudo se asocia a los motores diésel. “En consecuencia, el e-Skyactiv D se siente más como un motor de gasolina de alto par motor”, explica Christian Schultze.

Creado con alma japonesa

Los motores Mazda CX-60 y CX-80 reflejan un enfoque de ingeniería claramente japonés, basado en el equilibrio, la precisión y la funcionalidad. Están diseñados no solo por objetivos de rendimiento, sino también por el comportamiento, el sonido y la sensación del vehículo en condiciones reales de uso, viaje tras viaje.

e-Skyactiv PHEV

Tipo de motor: Motor de gasolina de 2,5 litros + eléctrico

Batería: Ion de litio de 17,8 kWh

Autonomía (eléctrica): Hasta 63 km (WLTP)

Potencia: 327 CV, 500 Nm

Ideal para: Desplazamientos diarios en modo eléctrico, flexibilidad híbrida para viajes más largos

e-Skyactiv D

Tipo de motor: Diésel de seis cilindros en línea de 3,3 litros

Tecnología: Híbrido suave, baja relación de compresión

Carácter. Alto par motor desde bajas revoluciones, silencioso y eficiente

Ideal para: Largas distancias, cargas pesadas






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