Tras el éxito del EX30, el SUV eléctrico más sostenible de Volvo cuando se lanzó hace tres años, el nuevo EX60 lleva un paso más allá los estándares de eficiencia y reducción de emisiones. Gracias a un mayor esfuerzo en la disminución de emisiones en la producción, al uso de más materiales reciclados y de bajo impacto, Volvo demuestra cómo se puede seguir avanzando en la reducción de la huella de carbono a lo largo de todo el ciclo de vida de un vehículo.
Volvo acompaña el lanzamiento de cada vehículo eléctrico con una evaluación integral de su huella de carbono que genera. Este informe abarca el ciclo de vida del automóvil, desde la extracción y el refinamiento de las materias primas hasta las soluciones de reciclaje al final de su vida útil, incluyendo una fase se uso del vehículo a lo largo de 200.000 kilómetros.
La extracción de materias primas, el refinado y la fabricación de componentes son los procesos que más contribuyen a la huella de carbono de un vehículo eléctrico, seguidos de las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con la generación de la energía para las recargas de la batería durante la fase de uso del vehículo. En este sentido, la carga con electricidad generada por energía eólica reduce significativamente la huella de carbono en comparación con el actual mix energético global y europeo. Los materiales que más contribuyen a la huella de carbono son el aluminio, el acero, el hierro y los polímeros. Entre los componentes.
Volvo EX30: un pionero en descarbonización
El Volvo EX30 fue el primer eléctrico de la marca en bajar de las 30 toneladas de CO₂ en el informe de huella de carbono de su ciclo de vida completo, estableciendo un punto de referencia en sostenibilidad. La versión con batería LFP (litio, fósforo y hierro) alcanza 23 toneladas de CO₂, mientras que la versión Long Range con batería NMC (litio, niquel, magnesio y cobalto) registra 28 toneladas, gracias a la eficiencia alcanzada por Volvo en la adquisición de materiales, la fabricación y el consumo eléctrico.
Esto significa que, a lo largo de todo su ciclo de vida, el EX30 genera un 35% menos de emisiones que modelos equivalentes de generaciones anteriores, subrayando el compromiso de Volvo con la reducción del impacto ambiental en todas las fases de vida, desde el uso de materiales sostenibles y la elección de fuentes de energía limpias en la producción, como la electricidad eólica, hasta el bajo consumo de energía y el reciclaje final del vehículo.
Volvo EX60: todavía mejor
Reducir la huella de carbono del EX30 hasta esos niveles representó un hito en la industria. Con el nuevo EX60, Volvo lleva la sostenibilidad un paso más allá. A pesar de ser un vehículo de mayor tamaño y de un segmento superior, su versión básica con batería de 83 kWh supone un impacto de 23 toneladas de CO₂ en su ciclo de vida completo, equivalente a 117 g de CO₂ por kilómetro con el mix eléctrico europeo. El informe de huella de carbono del modelo revela que, si se recarga el vehículo utilizando energía eólica, esta cifra puede reducirse un 21% adicional, hasta 92 g CO₂/km.
Las innovaciones introducidas como el mega casting del piso trasero de aluminio, el diseño cell-to-body de la batería, la utilización de energía renovable en producción y un mayor uso de materiales reciclados, han permitido que el nuevo Volvo EX60 logre reducir la huella de carbono en un 26% respecto a un escenario sin estas innovaciones. Esto equivale a aproximadamente 8 toneladas de CO₂ evitadas en el ciclo completo de 200.000 km por vehículo, lo que representa un ahorro significativo de gases de efecto invernadero a lo largo de la vida útil del automóvil. La recopilación de datos de huella de carbono específicos de cada proveedor ha permitido cuantificar los beneficios de estos esfuerzos.
Materiales reciclados y economía circular
Tanto el EX30 como el EX60 reflejan el compromiso de Volvo Cars con la sostenibilidad y la economía circular, incorporando materiales reciclados y de bajo impacto en toda la cadena de producción. El EX60 ha dado un paso más, integrando un mayor porcentaje de materiales reciclados y de bajo CO₂:
- Aluminio: 22% del vehículo (se ha pasado de un 31% reciclado en el EX30 a un 49% en el EX60, y de un 32 a un 34% aluminio extraído con bajas emisiones de CO₂).
- Acero y hierro: 38% (se ha pasado de un 17,5% en el EX30 a un 29% de acero reciclado en el EX60)
- Polímeros: El EX60 emplea un 13% reciclados y un 7% de base biológica, mientras que el EX30 contiene un 19% de polímeros reciclados.
- Cátodos/ánodos de batería: 8,2% (30% reciclado)
- Cobre: 1,7% (17% reciclado)
El EX30, igualmente innovador, también utiliza materiales reciclados y de bajo impacto, destacando la incorporación de un 12% de aluminio (31% reciclado, 32% de bajas emisiones CO₂) o el 37% de acero/ hierro (17,5% reciclado).
Este enfoque integral demuestra que la sostenibilidad de Volvo Cars no se limita al consumo eléctrico, sino que abarca todo el ciclo de fabricación y los materiales empleados, consolidando la eficiencia ambiental de cada vehículo eléctrico de la marca.
Nuevos pasos para lograr el objetivo de emisiones netas
Materiales como el acero, el hierro y el aluminio, y su refinación, contribuyen significativamente a la huella de carbono total. Por lo tanto, las iniciativas destinadas a disminuir el impacto ambiental de estos materiales, como el mayor uso de materiales reciclados y la incorporación de más energía renovable en la producción, son pasos cruciales para reducir la huella de carbono general.
La integración del rendimiento en materia de sostenibilidad y de la recopilación de datos en los procesos de aprovisionamiento reforzará la capacidad de incrementar el uso de materiales reciclados y de materiales producidos con energías renovables o mediante tecnologías bajas en carbono en el conjunto del vehículo. Esto resulta esencial para seguir reduciendo de manera efectiva la huella de carbono de los futuros modelos.
Los resultados de los estudios sobre la huella de carbono de los vehículos eléctricos de Volvo respaldan el compromiso de Volvo Cars con la electrificación total. Para alcanzar el objetivo de lograr cero emisiones netas de GEI para 2040, la colaboración entre empresas será fundamental. Las alianzas estratégicas y la colaboración con proveedores, compañías energéticas, empresas tecnológicas pioneras y responsables políticos serán cruciales para lograr las reducciones de emisiones necesarias en todo el ecosistema.
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