- En 1983, la factoría de Linares fabricó un Land Rover Santana 109 blindado que formó parte de la flota papal del Papa Juan Pablo II durante años.
- Además de las adaptaciones de la parte trasera, la única modificación técnica importante fue la incorporación de desarrollos de la caja más cortos.
- El vehículo, utilizado en visitas internacionales y en España, recorrió el mundo antes de ser trasladado al Museo del Vaticano, consolidándose como un icono histórico de la automoción española.
Hay historias en la automoción que se recuerdan con cariño y admiración. Una de ellas es la del Land Rover Santana 109 fabricado en Linares en 1983, que marcó un hito singular en la historia automovilística y terminó formando parte de la flota papal del Papa Juan Pablo II. Tras el atentado sufrido por el pontífice en 1981, los protocolos de protección evolucionaron para aumentar la seguridad sin perder el contacto con los fieles, y este fue el primer papamóvil con cabina blindada.
El vehículo estaba basado en el Santana Cazorla 109, equipado con un motor diésel atmosférico de seis cilindros, y se construyeron dos unidades en Linares. La parte trasera fue especialmente adaptada, con acceso posterior y todos los elementos necesarios para que el Papa pudiera circular sentado o de pie, mientras que en el exterior se incorporaron estribos laterales para los escoltas. Además, se modificaron los engranajes acortando el desarrollo de la caja de cambios, de manera que el vehículo pudiera rodar sin esfuerzo al paso de las personas.
Una vez montadas las dos unidades, se enviaron a una empresa especializada en cristal blindado en Madrid para crear la cabina. El Santana Cazorla estaba perfectamente adaptado a la conducción a baja velocidad con el peso adicional de la cabina blindada, ya que contaba con mucho líquido refrigerante y un gran ventilador de ocho aspas. A pesar de que en ocasiones se taponaba el radiador con confeti durante las celebraciones, no fue necesario reforzar la refrigeración.
Primer papamóvil que recorrió el mundo
Hasta ese momento, lo tradicional era que en cada país se adaptara un vehículo descapotado para los desfiles del Papa. El vehículo de Santana fue el primer verdadero papamóvil que se utilizó en visitas a varios continentes. Sólido y robusto como los vehículos que tradicionalmente han salido de Linares, fue usado en la visita a Salamanca de 1983 y durante giras internacionales del pontífice, incluyendo Guatemala, Colombia, Perú, India e Italia durante los años ochenta.
Tras finalizar su servicio, el vehículo estuvo expuesto en la fábrica de Santana antes de ser trasladado al Museo del Vaticano, donde forma parte de la colección de papamóviles históricos junto a otros modelos que han servido a distintos pontífices.
La historia del papamóvil fabricado en Linares no solo es un testimonio de la capacidad industrial de Santana, sino también un recuerdo entrañable de cómo un vehículo nacido en Andalucía llegó a recorrer el mundo en un papel tan emblemático.