MÁS QUE UN PODIO EN EL DAKAR 2026: UNA HAZAÑA DE EQUIPO EN EL DESIERTO - POR NANI ROMA

Escrito el 22/01/2026
Miguel R. García



  • Nani ha querido poner por escrito en un artículo muy personal sus reflexiones y las emociones vividas en este Dakar 2026, especialmente el drama y la hazaña técnica vivida en las últimas etapas para salvar ese segundo puesto:

Dicen que el Dakar no se termina hasta que marcas la tarjeta en el último control. Después de 29 ediciones, uno cree que ya conoce todos los límites, pero este año, los kilómetros finales antes de llegar a Yanbu me recordaron que la verdadera fuerza de Ford no está solo en el motor del Raptor, sino en la gente que lo rodea.

Hoy guardo el trofeo de segundo clasificado en el Dakar 2026 con un orgullo especial. Pero si cierro los ojos, no pienso en la velocidad ni en las dunas, sino en el sonido de las herramientas trabajando a contrarreloj bajo un sol abrasador.

Todo cambió en un segundo. En la etapa 11 del Dakar, cuando ya acariciábamos la meta de la especial, un impacto violento contra un montículo destrozó la transmisión delantera derecha. Entramos en la meta a tres ruedas, con el eje arrastrando y el corazón en un puño. En ese momento, con el coche herido de muerte, el podio parecía un espejismo que se desvanecía. Pero entonces, comenzó la verdadera carrera.

Lo que vivimos a continuación no fue una simple reparación; fue una hazaña técnica que solo se ve en las superproducciones de Hollywood. Ver a Romain Dumas detener su propio Raptor "2025" para convertirlo en un "donante" de piezas fue el primer acto de generosidad. En cuestión de minutos, se montó un taller improvisado en mitad de la nada.

“Ver a mis compañeros con las manos manchadas de grasa, dándolo todo para que Álex Haro y yo pudiéramos seguir, es una de las imágenes más potentes de mi carrera. Fue una demostración de ingeniería y coraje.”

Nani Roma, piloto de Ford Racing.

 

Mitch Guthrie, Romain, los copilotos y nuestros mecánicos se lanzaron sobre el coche en un "trasplante" a corazón abierto. Cambiaron el palier y parte de la suspensión en apenas una hora, un trabajo que en condiciones normales llevaría una mañana entera. Ver a mis compañeros con las manos manchadas de grasa, dándolo todo para que Álex Haro y yo pudiéramos seguir, es una de las imágenes más potentes de mi carrera. Fue una demostración de ingeniería y coraje que nos dejó una ventana de apenas 90 minutos para recorrer los 183 kilómetros de enlace que nos separaban de la gloria.

Salimos a fondo, exprimiendo cada caballo del Raptor T1+. El destino nos tenía guardado un último susto: nos quedamos sin combustible a solo 9 kilómetros del vivac. Fue entonces cuando Laia Sanz, en un gesto de compañerismo que nunca olvidaré, nos enganchó y nos remolcó hasta la entrada del control. Marcamos la ficha con solo 60 segundos de margen. Un solo minuto que valía un podio.

Cuando finalmente paré el motor y vi a todo el equipo, no pude contener las lágrimas. Nos abrazamos con la intensidad de quien ha sobrevivido a un naufragio. Lloré de alivio, pero sobre todo de gratitud.

Este segundo puesto en el Dakar 2026 es el sexto podio de mi vida, pero es, sin duda, el más trabajado. Hemos demostrado que el Ford Raptor T1+ es una máquina increíble, pero que el equipo humano de Ford M-Sport es imbatible. Tener a Mattias Ekström en el tercer cajón y a Carlos Sainz demostrando su maestría confirma que somos una familia.

A Nasser le felicito por su victoria, pero que sepa que en 2027 volveremos. Hemos aprendido, hemos sufrido y, sobre todo, hemos demostrado lo que significa ser "Ford Tough". Este podio es de los que se quedaron sin piel en las manos cambiando esa suspensión en el desierto. Gracias por no dejarme solo.

 

Nani Roma es piloto de Ford Racing.





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