- Nissan conecta movilidad, hogar, red y almacenamiento para que el coche eléctrico sea energía además de transporte.
- V2L, V2H y V2G, tres niveles de integración con beneficios crecientes, desde alimentar dispositivos hasta aportar flexibilidad a la red.
- La segunda vida de las baterías cierra el círculo como almacenamiento estacionario, reforzando renovables, estabilidad e independencia energética.
Para Nissan, el coche eléctrico no puede entenderse únicamente como una solución de movilidad. La visión es más amplia. El vehículo eléctrico es, además, un recurso energético capaz de integrarse en el hogar y, en el nivel más avanzado, de interactuar con la red para aportar flexibilidad al sistema eléctrico. Algo que Nissan ha tenido claro desde el lanzamiento del LEAF, el primer coche eléctrico del mercado.
Esta visión -que conecta vehículo, vivienda, infraestructura y gestión inteligente- se articula bajo el concepto V2X (Vehicle-to-Everything) y se traduce, en la práctica, en una nueva experiencia para el conductor. Cuando el coche está aparcado -la mayor parte del tiempo- su batería puede convertirse en una herramienta para gestionar mejor la electricidad diaria, optimizar el autoconsumo, reforzar la resiliencia del hogar y contribuir al equilibrio de la red.
Pero hay más. La batería puede seguir siendo de utilidad al final de la vida útil del vehículo. Nissan trabaja para que sus baterías todavía puedan prestar un servicio esencial para una gestión más eficiente de la energía y una mayor estabilidad del sistema eléctrico dándoles una segunda vida integrando la economía circular..
Nissan conecta el coche eléctrico con el hogar, la red y el almacenamiento
Para Nissan, hablar de electrificación significa hablar de ecosistema eléctrico. No se trata sólo de sustituir un motor térmico por uno eléctrico, sino de construir un modelo en el que la energía se produce (cada vez más con renovables), se gestiona de forma inteligente, se almacena donde aporta más valor y se utiliza con mayor eficiencia. En ese marco, el vehículo eléctrico se convierte en una pieza central: por su capacidad de almacenamiento, por su conectividad y porque permite que el conductor participe —de forma sencilla— en una gestión energética más avanzada, tanto en casa como en la red.
La integración energética del vehículo se estructura bajo el concepto V2X, que engloba funciones de naturaleza distinta y que Nissan diferencia con claridad.
V2L (Vehicle-to-Load) permite alimentar dispositivos externos desde la batería del vehículo, aportando una fuente de energía flexible para usos cotidianos o puntuales.
V2H (Vehicle-to-Home) va más allá: integra el coche en la instalación eléctrica del hogar para coordinar carga y descarga en función de consumos, horarios y, cuando existe, producción renovable. Para un usuario con placas solares, esta capacidad se traduce en una ventaja directa: almacenar excedentes fotovoltaicos y utilizarlos después, elevando el autoconsumo y reduciendo la dependencia de la red.
En el nivel más avanzado, V2G (Vehicle-to-Grid) permite que el vehículo interactúe con el sistema eléctrico aportando o absorbiendo energía según las necesidades de la red, contribuyendo a equilibrar picos de demanda y a mejorar la integración de generación renovable variable como la solar y la eólica.
Nissan, pionera en el lanzamiento del V2G
Nissan subraya que esta visión no es nueva. La compañía fue pionera en bidireccionalidad y gestión energética desde los primeros años del vehículo eléctrico moderno. Un hito de esa trayectoria es el Nissan LEAF, que ya incorporaba desde 2012 capacidad de integrarse como almacenamiento doméstico, LEAF to Home fue el primer sistema V2H comercial del mundo. Ese enfoque -convertir el vehículo en un activo energético útil cuando no se conduce- ha guiado el desarrollo de la marca durante más de una década, con proyectos piloto y validaciones en condiciones reales.
Esa experiencia se traslada ahora a una nueva fase orientada a la escala. Nissan está desplegando tecnología Vehicle-to-Grid en Reino Unido, con el objetivo de iniciar su implantación desde 2026 en modelos eléctricos seleccionados. Este avance se apoya en un hito técnico relevante: la obtención de la certificación G99 para su solución, citada como la primera certificación G99 de arquitectura AC conseguida por un fabricante de automóviles en el mundo.
En paralelo, la evolución tecnológica hacia un cargador embarcado bidireccional en corriente alterna (AC) contribuye a reducir la complejidad de la infraestructura frente a aproximaciones anteriores, facilitando el despliegue y acercando la bidireccionalidad a más usuarios.
Ventajas para el conductor y para el país
Para el conductor, el valor del ecosistema se concreta en beneficios prácticos: más control sobre la factura, mejor aprovechamiento de la energía disponible y un uso más estratégico de la electricidad en el día a día. La combinación de vehículo, hogar y gestión inteligente permite planificar cuándo cargar, cuándo priorizar autoconsumo y cómo reservar energía para necesidades domésticas, sin renunciar a la movilidad.
A escala de país, la agregación de múltiples vehículos capaces de intercambiar energía aporta una flexibilidad especialmente valiosa en redes con alta penetración renovable, donde el reto ya no es solo generar energía limpia, sino gestionar su variabilidad.
La segunda vida y la estabilidad del sistema eléctrico
La visión de ecosistema de Nissan no termina cuando acaba la "primera vida" de una batería en el vehículo. La compañía refuerza su apuesta por la economía circular impulsando la segunda vida de las baterías de vehículos eléctricos como parte del mismo enfoque energético.
Una vez finalizada su etapa en el coche, estas baterías —que siguen manteniendo un alto rendimiento— pueden reutilizarse como almacenamiento estacionario, contribuyendo a una gestión más eficiente de la energía y a una transición energética más segura. Este almacenamiento actúa como un "amortiguador" para la red. Cuando existe excedente, por ejemplo, en momentos de alta generación renovable, la energía puede almacenarse; cuando aumenta la demanda o se requiere soporte, puede liberarse para ayudar a estabilizar el suministro.
Además, esta capacidad aporta un beneficio estratégico adicional: mayor independencia energética, al disponer de almacenamiento local para gestionar mejor la energía disponible en hogares, edificios, instalaciones industriales o comunidades energéticas.
Nissan tiene actualmente en marcha varios proyectos en todo el mundo que emplean baterías de Nissan LEAF reutilizadas con este objetivo. Uno de ellos se ubica en Melilla, donde la instalación compuesta por 48 baterías reutilizadas y 30 baterías nuevas pueden garantizar seguridad de suministro a los 90.000 habitantes de Melilla durante 15,30 minutos, pudiendo extenderse según la demanda. Ubicada en la central térmica de Endesa, ofrece hasta 4 MW y una energía almacenada de 1,7 MWh.
"La electrificación no solo transforma la automoción, sino que convierte al vehículo eléctrico en un elemento clave del sistema energético, capaz de reducir la dependencia del petróleo, estabilizar costes y contribuir a una economía circular. Y en Nissan impulsamos ese ecosistema completo para que la electrificación sea más sencilla, accesible y útil en el día a día", afirma Christian Costaganna, CEO de Nissan en España.

